EL CONFINAMIENTO HA GENERADO QUE LOS HABITUALES DE ESTA AFICIÓN ENCIENDAN SUS APARATOS MÁS VECES DE LO NORMAL.

La imagen clásica del radioaficionado, en su cuarto, rodeado de estaciones de radio, cables y amplificadores de señal, sigue vigente, y más en estos días de confinamiento en el que número de apasionados por el mundo de las ondas, las cuales no se ven pero que se sienten y se oyen, ha crecido como hacía años.

El hecho de estar en casa ha generado que los habituales de esta afición enciendan sus aparatos más veces de lo normal, y quienes la tenían algo olvidada desempolven sus aparatos.

El coronavirus y el estado de alarma decretado para hacer frente a la pandemia ha impulsado el número de conexiones, las llamadas a las miles de estaciones, pero muy especialmente las cifras de personas que cada día se saludan a través de las ondas.

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Tomado de: www.deia.eus

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